11/1/15

Errespetuan eta sentsibilitatean hezitzearen beharra...

César Bona, nominado a mejor profesor del mundo: "Es fundamental educarles en el respeto y sensibilidad".


Asumir la cultura de la autogestión o lo que es lo mismo, la cultura de los iguales en dignidad, derechos y deberes

La economía solidaria, la educación popular y la formación

El artículo que recojo a continuación ha sido recogido del espacio virtual de Diagonal Periodico y del Blog Idearia. Aunque fue escrito el 08 de julio del 2013, considero que es un artículo que aún aporta una reflexión muy interesante para este nuevo año que iniciamos, el 2015.

 
Artículo escrito por Enrique del Río 

1.   Los retos. Uno de los desafíos más importantes que tenemos hoy en el ámbito de la economía social y solidaria, es que para transformar la sociedad actual no basta con que unas cuantas personas quieran, aunque sean una minoría cualificada, hace falta que haya muchas personas que quieran cambiarla y para eso tienen que tener claro por qué cambiarla. Y ese no es el caso. Si no ¿Cómo se explicaría que se mantenga este modelo de desarrollo a todas luces insostenible, que perjudica a la mayoría de la población que paga sus consecuencias.
Lo grave de la respuesta es que nos señala a nosotros mismos, a la población en general, como los propios cómplices reproductores día a día, víctimas y responsables a la de vez, de esta manera de funcionar la sociedad, conscientes o inconscientes, cómodos o incómodos, implicados o inhibidos. Podríamos afirmar que si existe la actual situación de injusticias, discriminaciones, abusos de poder, precariedad, etc., a nivel planetario, es porque hay una inmensa masa de personas que la sostienen.
Para que las personas quieran cambiar la sociedad a favor suyo, es necesario favorecer procesos de toma de conciencia de la realidad y compararla con sus aspiraciones más profundas y así una vez consciente de la enorme distancia entre lo que se siente y se quiere con lo que se está obligado a vivir, surge la motivación para actuar a favor de una sociedad más justa, más digna, más humana y más participativa.
Para ello, tenemos que superar el modelo de educación oficial, a imagen y semejanza del modelo de producción industrial, con los valores impuestos por la economía financiera dominante y en el respeto a la jerarquía establecida en el poder. Así la educación se controla desde el estado y se adoctrina a las personas en ese sentido, con un “pensamiento único”, de manera que se elaboran “paquetes” de datos y enseñanzas que todo el mundo tiene que asimilar y repetir para que el sistema económico siga funcionando sin ningún tipo de contestación. Tenemos que ir en la dirección contraria, porque la sociedad necesita de personas con el pensamiento divergente.

2.      La educación popular liberadora y la metodología de la formación. Recorrer ese camino precisa de una educación transformadora que desarrolle nuestra capacidad de construir experiencias democráticas y pluralistas que combatan el  pensamiento único y generen el pensamiento propio y pluralista de los ciudadanos. Dialogante, tolerante, sin certezas absolutas, investigador, abierto…
De acuerdo con Paulo Freire, este modelo de educación/formación…”concibe el conocimiento como arma de lucha. Se plantea la transformación del mundo por la acción del pueblo mismo, liberado a través de la educación…La educación como una actitud de tensión creadora que utiliza la imaginación para buscar soluciones realistas a las situaciones cotidianas. Las palabras tienen sentido cuando están encarnadas en la realidad de quien las pronuncia. Solo así, las palabras en vez de ser vehículo de ideologías alienantes se convierten en generadoras, en instrumentos de transformación auténtica... “Por eso la educación es un acto de amor y de coraje y es una práctica de la libertad, dirigida hacia la realidad, a la que no se teme, sino que busca transformarla…”
De hecho, en realidad nadie forma a nadie, porque para que haya formación tienen que darse tres elementos inseparables a tener en cuenta: a) la información (saber, conocer), b) la implicación (toma de conciencia), c) la aplicación (actuación acorde con la toma de conciencia).